
Una empresa rusa de criogenización llamada KrioRus ofrece a las personas el servicio de congelar sus cerebros después de muertos y mantenerlos así hasta que en el futuro una nueva tecnología permita regresarlos a la vida.
Innokenti Osadchi, un banquero de 35 años se mostró muy optimista al contratar a la empresa y firmar el contrato. “No tengo ganas de morir, nunca. Ni en un año ni en un millón de años”, dijo a pesar de que algunos científicos han señalado que el procedimiento -que cuesta unos 10 mil dólares- es un timo.
“Son estafadores. Piden mucho dinero por algo que no pueden garantizar. Si se congela un cuerpo, incluso si es un cuerpo sano y con buena salud, después de su congelación no estará ni vivo ni entero”, asegura Valentin Gristenko, director del Instituto de Criobiología, el primer establecimiento especializado fundado en la Unión Soviética.
Por su parte, la gerente de KrioRus, Danila Medvedve, defiende el servicio de su empresa apelando a la esperanza. “La muerte se produce no cuando el corazón deja de latir, sino cuando el cerebro ya no funciona. No podemos garantizar nada, pero sería estúpido no hacerlo”.
Terra Perú
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